Los libros de la Contreras salen a la calle.
- 2 feb 2016
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Siempre se ha creído que el conocimiento y la educación se restringe a un espacio selecto de personas que han hecho de la lectura y el saber su estilo de vida como devoción al aprendizaje, y que estas personas estudian, se forman e interpretan para “poseer” y estrechar el camino de aprender para ser guía de quienes “no saben”, es decir, para enseñar a salir de la ignorancia a quienes por diversas circunstancias no son amantes de las páginas. También se ha creído que la única forma de aprender es encerrarse en los claustros, escuelas, universidades, centros académicos entre otros; claro que reconocemos el valor intelectual de quienes abordar el conocimiento “duro” como herramienta para refutar el mundo, y combatir la desazón que produce la falta de educación, pero no solo en los espacios “formales” e institucionales se aprende.

Creemos que hay otro tipo de conocimientos que no necesariamente son impartidos en las aulas y que las experiencias de vida, las andanzas por las veredas y las calles, así como el atisbo con el que a diario la gente va construyendo sus saberes también son igual de importantes, tienen el mismo valor que la academia. Por ello, como parte de una estrategia y la construcción de una alternativa para liberar el conocimiento nace la idea desde la Biblioteca Comunitaria Alexander Contreras de sacar los libros y obsequiarlos, porque justamente creemos que para eso están hechos, para volar y ser libres, para llevar el conocimiento a todos los rincones que sean posibles. Así como la gente humilde de esta nación ha sido olvidada por los malos dirigentes nosotros estamos olvidando los libros y su riqueza pedagógica, política, social y cultural, nuestra apuesta es precisamente romper el olvido y la des-memoria en que nos absorbe la vida diaria, la tristeza en la que sumimos a los libros.
Hemos dicho entonces, salgamos de ese rinconcito anclado en la montaña y llevemos los libros a esos espacios de la gente “común y corriente”, el transeúnte urbano, los niños que juegan en los parques, las madres y sus familias que salen un domingo a compartir un helado, el vendedor de la calle que va enseñando conocimiento popular, que también tiene su “saber-hacer” y su intelecto de las historias que aprende en la vivencia, en el diario de sol y agua, q vamos con aquel que también toma un libro como escape y arma para derrotar la conformidad. Así fue que decidimos darnos cita en el parque nacional como cualquier otro que recorre la ciudad, nadie nos llamó, pero salimos para mostrar parte del trabajo que hacemos como proceso comunitario con los niños y jóvenes de la localidad de chapinero, y para compartir, los textos y las alegrías, pendientes y prestos a todas las palabras que quieren compartirnos las personas interesadas en nuestro trabajo y la lectura.
El balance no pudo ser mejor, voces de aliento a continuar con la iniciativa, padres diciendo a sus hijos la importancia de conocer para cambiar, niños riendo con la intención de soñar, y un curso de filosofía básica brindado gratuitamente por un vendedor informal; eso es lo que nos despiertan las paginas a las que acudimos (soñar como niños, crear mundos esperanzadores, escuchar a los humildes), esa es nuestra herramienta, convencidos que esta Colombia olvidada necesita del concurso de la palabra y la acción de todos los que quieran sumarse, seguimos fielmente adscritos a la idea de que los libros serán siempre herramienta, arma, como ideología para combatir el desconocimiento y la ingratitud en la que han querido sumirnos.
Tenemos dentro del corazón la humanidad como motor, y sobre todo la convicción de ir caminando por las sendas de la Paz y esta pasa por compartir, por crear, por darle alas a la educación, por desenclaustrar el conocimiento y llevarlo a la práctica del Amor popular, que no es otra cosa que “compartir todo con todos”. Eso por ejemplo, no lo enseñan los libros, más bien los niños en el juego, los que no tienen mucho pero comparten un pan, los campesinos que madrugan a cultivar la tierra para que llegue el alimento a la ciudad; nosotros no tenemos arcas de dinero para repartir, pero si libros y cariño, fuerza para creer en la gente, aquí estamos invitando a todas aquellas personas a sumarse a esta iniciativa que no es solo nuestra, sino de todos para todos, convocamos a replicar este escenario en otros espacios, con la rigurosidad y compromiso que exige la educación, estaremos en las calles próximamente, allá nos vemos para entrelazar las risas, los sueños, las alegrías y los anhelos de Libertad y Paz.
Juan Camilo Peña


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